Anestesia epidural - Todo lo que necesita saber

Anestesia epidural

La anestesia epidural es algo que nuestra mente inmediatamente asocia al momento del parto. Ha sido un gran avance para la mujer embarazada, pero también tiene otras aplicaciones. Y riesgos. ¡Vamos a verlo todo en esta página!…

¿Qué es la anestesia epidural?

La anestesia epidural es una técnica instrumental que busca eliminar el dolor y la sensibilidad en la mitad inferior del cuerpo. Concretamente desde el ombligo para abajo. Para ello introduce medicamentos con función anestésica local en el espacio epidural, de ahí su nombre.

Cualquier procedimiento médico que produzca dolor en la zona inferior del cuerpo, o cualquier enfermedad que cause molestias localizadas por debajo del ombligo se pueden beneficiar de la aplicación de esta técnica, que requiere a un anestesista para realizarla.

No es que sea una técnica difícil, pero se requiere pericia para su realización, y sobre todo hay que estar preparados para cualquier eventualidad que acontezca en el procedimiento, porque no está exenta de riesgos.

Empecemos viendo cuándo está indicada…

¿Para qué se usa la anestesia epidural?

El uso principal de la anestesia epidural es el parto, cuando queremos que se desarrolle con menos dolor. La mujer embarazada, en coordinación con su ginecólogo y con el anestesista, decide si la va a querer utilizar, o se decide por un parto sin medicación, cosa que en los últimos tiempos va aumentando de frecuencia.

Otras intervenciones quirúrgicas también se pueden beneficiar de esta técnica, como la cirugía de hernias inguinales, las intervenciones en testículos, o la cirugía en las piernas.

Es una herramienta más para el control del dolor producido por las intervenciones médicas, así que no tema, que su médico le dirá si en su caso particular esta anestesia epidural es una opción a valorar.

¿Tiene curiosidad por saber cómo se lleva a cabo? ¡Se lo cuento ahora mismo!…

¿Cómo se hace una anestesia epidural?

Como se trata de llegar al espacio epidural, que es aquél que está “por encima” (epi) de la duramadre, hay que evitar pinchar esta membrana que se encarga de cubrir, como un calcetín, a nuestra médula espinal.

La médula espinal se extiende desde el cerebro hacia abajo, hasta la altura de la primera vértebra lumbar, así que habrá que introducir el catéter en una zona más baja. De hecho, se utiliza el espacio entre la tercera y cuarta vértebras lumbares, o entre la cuarta y la quinta.

La persona que recibe la técnica habrá de estar sentada o tumbada de lado, flexionando la columna, es decir, pegando la barbilla al pecho y arqueando la espalda, y permaneciendo muy quieta al sentir el pinchazo.

Lo de doblarse hacia adelante es para separar las partes posteriores de las vértebras lumbares y tener más sitio por donde introducir el catéter.

Se pincha, avanzando por la espalda hasta que entramos en es espacio epidural, hecho que se pone de manifiesto porque disminuye la resistencia a la entrada de la aguja.

Una vez en el sitio elegido, metemos el anestésico local y valoramos la sensibilidad de la persona preguntándole si siente cuando le tocamos la piel de la zona inferior de la barriga y de las piernas.

Una vez establecida la anestesia ya podemos operar o inducir el parto. Incluso en relación con el parto, podemos mantener la anestesia epidural aunque tengamos que ir a una cesárea.

Lo más frecuente es que todo vaya bien y no pase nada. Pero como toda técnica médica, la anestesia epidural no está exenta de riesgos. ¡Descubrámoslos!…

¿Qué riesgos puede conllevar la anestesia epidural?

Nada en medicina está exento de riesgos y de la probabilidad de efectos secundarios. Ni una aspirina. Mucho más una técnica invasiva que pasa tan cerca de nuestros nervios.

La anestesia epidural utilizada en el parto puede hacer disminuir la tensión arterial tanto de la madre como del bebé, cuestión que estaremos monitorizando atentamente.

Como ocurre con una punción lumbar, podemos causar un aumento de la presión del líquido cefalorraquídeo y que la persona a la que se le practica una anestesia epidural refiera dolor de cabeza a posteriori. Es leve y cede al poco tiempo.

Déjeme que le cuente un par de aspectos perfectamente controlables que es bueno tenerlos en mente:

  1. La obesidad.
  2. Los tatuajes localizados en la zona lumbar.

Veamos por qué…

La obesidad y la anestesia epidural

La obesidad no es buena para nada. Y a la hora de aplicar la anestesia epidural puede ser un factor que haga desaconsejarle la técnica.

En personas con obesidad mórbida el grosor del panículo adiposo lumbar y la incapacidad de doblarse hacia adelante puede hacer que no sea posible realizar la anestesia epidural, estando condicionados entonces a una anestesia general, con todos sus riesgos.

Esto han de tenerlo en cuenta las mujeres durante el embarazo. Una razón adicional para no descuidarse y coger una cantidad desorbitada de kilos durante esos 9 meses.

Los tatuajes en la zona lumbar y la anestesia epidural

Los tatuajes son una auténtica moda, que crece día tras día. Y muchos de ellos tienen acomodo en la zona lumbar, justo por encima del final del pliegue interglúteo. Cuestiones de estética.

Pero a la hora de poder hacer una anestesia epidural estos tatuajes pueden suponer un problema, ya que hay que pinchar a través de ellos.

Y no es por el hecho de pinchar sobre ellos, sino por la posibilidad de arrastrar y meter en el espacio epidural la tinta del tatuaje, con riesgo de inducir una meningitis química.

Así que la mujer que quiera tener hijos y que desee acceder sin riesgos añadidos a la anestesia epidural igual debería pensarse el tema del tatuaje en la zona lumbar.

Pero no todo son riesgos con la anestesia epidural. También ofrece innegables ventajas frente a la anestesia general. Se las cuento, y terminamos…

¿Qué ventajas tiene la anestesia epidural comparada a la anestesia general?

La principal es su sencillez. La persona a la que se le realiza está perfectamente consciente y por eso no es necesaria la intubación, protegiendo de daños a la faringe y a la laringe.

En el caso concreto del parto, es mejor que la anestesia general porque la medicación no le llega al bebé y la madre está despierta y participa del parto, que es una vivencia clave en su vida y en la de su hijo.

Así que no pierda de vista estos aspectos sobre la anestesia epidural y coméntelos con su médico. Él es quién mejor le aconsejará acerca de la pertinencia de esta técnica en su caso concreto.

¡Anímese a comentar lo que quiera!

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