Asma bronquial, toda la información fiable en la Medicinapedia

Asma

Muchas veces habrá oído hablar del asma. Porque alguien de su familia lo padece, o alguien de su entorno tiene a alguien enfermo.

En esta página de la Medicinapedia vamos a ver todo lo importante acerca de esta enfermedad, así que ¡comenzamos!…

¿Qué es el asma bronquial?

El asma bronquial es una enfermedad que se caracteriza por una obstrucción de intensidad variable al paso del aire a través de los bronquios, camino de los alveolos pulmonares que es donde se lleva a cabo la oxigenación de la sangre.

Los bronquios de las personas con asma no son estructuralmente distintos a los de las personas que no la padecen, pero sí que son más sensibles a muchos factores desencadenantes, reaccionando de forma excesiva ante su presencia.

¿Es frecuente el asma?

Desafortunadamente el asma es una enfermedad frecuente. Y va aumentando paulatinamente. Hay cerca de 300 millones de personas asmáticas en el mundo.

La edad modifica la incidencia del asma:

  • Un 15% de los niños presentan asma, mientras que solo un 12% de los adultos lo padecerán. Eso implica que a veces desaparece con la edad. Y, normalmente, mejora.
  • En la infancia hay dos niños asmáticos por cada niña que presente la enfermedad. Esta diferencia de sexos se iguala en la edad adulta.

¿Qué factores hacen aumentar el riesgo de padecer asma?

Hay factores que dependen del individuo concreto y de su carga familiar: es la cantidad de atópicos y de alérgicos que haya en la familia. Cuanto más elevado sea el número de individuos que tienen estas enfermedades, más probable es que el niño presente asma.

Y también hay factores externos que favorecen la aparición de asma:

  • La polución ambiental.
  • Los pólenes.
  • Los alergenos del polvo doméstico.
  • La piel de perros y gatos.

Con todo esto es importante coger el microscopio e introducirnos en el cuerpo de la persona con asma, para descubrir qué es lo que pasa allí. ¡Vamos a verlo!…

¿Qué pasa dentro del cuerpo de la persona con asma?

Hemos hablado de los bronquios, que son las vías por las que nos llega el aire cargado de oxígeno para que nuestra sangre se cargue de él y se descargue de dióxido de carbono.

Los bronquios de mayor diámetro no se cierran porque sus paredes son más rígidas. Pero según se van haciendo los bronquios más pequeños, esas paredes pierden rigidez y son más susceptibles a perder diámetro interior y a que el aire pase por ellas con más dificultad.

En la pared de esos bronquios se pueden depositar partículas que vienen con el aire que inspiramos. Como hemos visto, esas partículas pueden ser de muchos tipos, pero nosotros vamos a centrarnos en uno muy típico: el polvo doméstico y los ácaros que contiene.

La partícula de polvo se deposita en la pared del bronquio y ¿qué pasa con ella?

Pues en la persona que no es asmática pasa lo normal:

  • Ese ácaro del polvo se pega a la capa de moco que recubre la pared del bronquio.
  • El bronquio lo nota y se desencadena el reflejo de la tos, que hará que ese ácaro sea expulsado al exterior empujado por el aire.

Hasta ahí, todo normal.

Pero en la persona asmática no pasa esto.

En la persona con asma la pared del bronquio va a reaccionar de una forma mucho más intensa.

Los linfocitos T de la mucosa del bronquio van a detectar ese ácaro del polvo como un elemento extraño y peligroso y van a desencadenar una reacción inflamatoria con mastocitos y eosinófilos.

Este exceso de reacción condiciona que la pared del bronquio se llene de células y de agua y por lo tanto se hinche, disminuyendo su diámetro interior.

Y, a la vez, las células musculares que tienen estos bronquios en su pared se van a contraer, disminuyendo también el diámetro exterior de esos bronquios. Es como si un tubo de tamaño de un macarrón se convierte en una paja de las de beber. Mucho más pequeño. Por fuera y por dentro.

Al disminuir el tamaño del bronquio pasará menos aire por él, y hará ruido al pasar. Un ruido como el de un silbido. A estos ruidos se les llama sibilancias.

Al inspirar menos cantidad de aire por esos bronquios estrechados, se desencadena la sensación angustiosa de que nos falta el aire, sensación que se llama disnea.

Y como los bronquios han reaccionado de forma excesiva y se ha desencadenado la cascada de la inflamación en ellos, sus glándulas encargadas de la producción de moco empezarán a trabajar más, llenando de moco la luz del bronquio.

Este moco que llena esos bronquios pequeños forzará al pulmón a expulsarlo al exterior, lo que desencadenará la tos. Esta tos es productiva, es decir, arranca mucosidad. Por eso es frecuente ver en el pañuelo donde recogemos el fruto de esa tos la presencia de pequeños cilindros de moco transparente.

Con todo esto que está pasando en su interior las personas con asma van a tener unos síntomas determinados. ¿Cuáles? Recopilemos…

¿Qué síntomas produce el asma?

Como hemos visto en la película de acontecimientos que tienen lugar en el interior del cuerpo de la persona con asma, los síntomas que caracterizan a la enfermedad son:

  • Tos.
  • Sibilancias.
  • Disnea.

A veces antes de que aparezca un ataque de asma la persona puede sufrir manifestaciones peculiares (denominadas pródromos) que pueden servir de aviso:

  • Picor en la barbilla.
  • Sensación de disconfort entre las escápulas.
  • O una sensación de miedo inexplicable.

Con los síntomas, muy típicos del asma, ¿tendremos que hacer alguna prueba más para llegar al diagnóstico de la enfermedad? ¡Descubrámoslo!…

¿Cómo se diagnostica el asma?

Ya hemos visto que los síntomas de la tos, las sibilancias y la disnea nos ponen en alerta de que la persona puede ser asmática.

Iremos al médico y éste nos hará una espirometría, midiendo el aire que movemos cuando estamos padeciendo el ataque, y pidiendo una analítica de sangre con niveles de inmunoglobulinas del tipo E para ver el componente atópico de la enfermedad.

Con todos los datos ya podrá el médico diagnosticar nuestro asma y poner manos a la obra para el tratamiento de la misma…

¿Cuáles son los tratamientos del asma?

En el tratamiento del asma se utilizarán medicamentos que permitan que respiremos mejor, porque contrarrestan la tendencia de nuestros bronquios a cerrarse debido a ese exceso de reactividad que tienen.

El médico nos podrá prescribir:

  • Broncodilatadores (agonistas beta-2), que son sustancias que abren los bronquios que se están cerrando.
  • Anticolinérgicos (ipratropio), que sirve para que los bronquios se cierren menos.
  • Antiinflamatorios (sobre todo los corticoides inhalados, que son el mejor tratamiento para el asma), que evitan la hinchazón de la pared del bronquio, haciendo que respiremos mejor.

Hacer deporte ¿puede desencadenar una crisis de asma?

El deporte es muy bueno para la salud pero, por desgracia, puede desencadenar una crisis asmática.

El motivo es que el exceso de aire que pasa por los bronquios como resultado del aumento de la frecuencia respiratoria debido a la realización del deporte hace que estos bronquios reaccionen, cerrándose, como ya sabemos.

Estos ataques de asma desencadenados por el deporte no suelen aparecer mientras hacemos deporte, ya que la adrenalina aumentada en sangre mientras nos ejercitamos mantiene los bronquios abiertos. Las crisis suelen aparecer unos 30 minutos después de hacer terminado la práctica deportiva.

El frío y la humedad, propios de deportes de exteriores, pueden exacerbar los ataques, por lo que la persona que tiene asma ha de hacer deporte con sus inhaladores a mano. Por si acaso.

¡Anímese a comentar lo que quiera!

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