El colesterol bueno y malo

El colesterol

En todas las conversaciones acerca del colesterol se diferencia uno, que es “bueno” y otro, que es “malo”.

Pero por mucho que se mencionen, muy poca gente sabe realmente por qué son “buenos” o “malos” los tipos de colesteroles.

Para ir un poco más allá, ¿responden estos adjetivos de “bueno” o “malo” a alguna función determinada de nuestros colesteroles?

¡Vamos a verlo todo en esta página de la Medicinapedia! No se la pierda. Seguro que le sorprende…

¿Qué es el colesterol y para qué sirve?

El hombre come varias veces al día. Y en esas comidas casi siempre hay grasas, ya que son macronutrientes que forman parte de casi todos los alimentos.

Esas grasas, ya sean triglicéridos –que tienen la función de proporcionarnos energía- o colesterol, una vez digeridas son absorbidas en el intestino delgado. De ahí pasan a la sangre. Una vez en la sangre ¿qué hacemos con ellas? ¿Dónde las llevamos?

El destino natural de las grasas que son fuente de energía son los músculos y el tejido adiposo, que es su despensa. Pero del colesterol no sacamos energía, así que este viaje no es para él.

El colesterol, ya sea el que hemos comido o el que sintetiza nuestro propio hígado, sirve para crear y mantener las membranas celulares (las murallas que delimitan las células de las que está formado nuestro cuerpo). También lo usamos para crear neurotransmisores y hormonas. Por eso está constantemente viajando por toda la sangre, de acá para allá.

Dicho todo esto, es importante que tengamos clara una cosa: a lo que llamamos el “colesterol” de la sangre ¡realmente no es colesterol! Son unas proteínas que forman unas estructuras con varios tipos de grasas y por eso se llaman lipoproteínas. Son como naves transportadoras de grasas en la sangre.

Hay varios tipos, pero nosotros vamos a ocuparnos de las dos principales: el “bueno” y el “malo”.

El colesterol “bueno”

Las lipoproteínas de alta densidad (HDL), también llamadas el colesterol “bueno”, son el transportador que se encarga de llevar grasas al hígado para que éste las metabolice y se deshaga de ellas. Son como un camión de la basura: recogen basura y la llevan a su sitio de procesado.

En el hígado estas grasas que portan las lipoproteínas de alta densidad (HDL) se expulsan directamente en un 20% en forma de colesterol y en un 80% formando parte de las sales biliares que nos sirven para la digestión. Su destino es el intestino delgado.

Pero ojo, que en el intestino delgado estas grasas expulsadas también pueden volver a absorberse, si no hay nada que las arrastre hacia el ano. Es lo que se llama el circuito de circulación enterohepática.

Un dato importante: Cuanto más ejercicio físico hacemos más lipoproteínas de alta densidad (HDL) se generan (debido a que se necesitan muchos camiones de la basura, porque al funcionar el cuerpo con mayor intensidad se generan más basuras), y por lo tanto más aumenta el colesterol “bueno”.

El colesterol “malo”

El otro tipo principal de lipoproteínas, las lipoproteínas de baja densidad (LDL), también llamadas el colesterol “malo”, son las que van dando vueltas por la sangre, llenas de grasas. Son como hormigoneras, con su cemento, dando vueltas continuamente en espera de un sitio donde depositarse.

Si en una de estas vueltas estas hormigoneras de colesterol “malo” ven un trozo de arteria con la cubierta interior (el endotelio) que ha perdido su revestimiento, aprovechan y se pegan ahí, dado que ya se están pegando plaquetas y proteínas de la coagulación. Descargan entonces su cemento.

Cuando se acumulan muchas grasas en la pared de las arterias tendremos la enfermedad de la arteriosclerosis, que es la que cierra el flujo de sangre del vaso y provoca los infartos.

De ahí que lo interesante sea tener en la sangre mucho colesterol “bueno” (muchos camiones de la basura) y menos colesterol “malo” (menos hormigoneras). Eso lo conseguimos cuidando lo que comemos, sobre todo en forma de grasas, y haciendo ejercicio todos los días, adecuado para nuestra edad y nuestro estado físico.

Ya sabemos por qué es “bueno” o “malo” cada tipo de colesterol. Recordemos en qué cifras tenemos que mantenerlos para estar sanos.

Las cifras de colesterol “bueno” y “malo”

El colesterol “bueno” o lipoproteínas HDL ha de estar por encima de 35 mg/dl en los varones y de 40 mg/dl en las mujeres.

El colesterol “malo” o lipoproteínas LDL ha de estar por debajo de 160 mg/dl.

El colesterol total ha de estar por debajo de 200 mg/dl.

¿Cómo se calcula la cifra de colesterol?

Cuando nos hacemos una analítica y sólo nos dicen la cifra total del colesterol de nuestra sangre no nos están diciendo mucho. Porque esa cifra total responde a un cálculo con varios componentes. De esos componentes algunos son buenos y algunos son malos.

La cifra del colesterol total es la suma de:

  • La cifra del colesterol “malo” o LDL.
  • La cifra del colesterol “bueno” o HDL.
  • Y la cifra de otro colesterol, el VLDL, que se calcula dividiendo entre 5 la cifra de triglicéridos en sangre, o restando de la cifra total la suma del colesterol “bueno” y el colesterol “malo”.

Así que ya ve que si le están dando sólo un número no le están proporcionando mucha información. Al menos no la que usted necesita.

Ejemplos numéricos de analíticas de colesterol

Para que vea los distintos casos que puede ocultar la cifra de colesterol siga conmigo. Le voy a dar algunos ejemplos.

Alguno de ellos coincidirá con su caso. Seguro. Veamos…

Caso 1: Mercedes, 36 años, delgada y activa

Mercedes es una mujer de 36 años. Está en un peso saludable y hace algo de ejercicio todos los días. Se ha hecho una analítica en el reconocimiento anual de su trabajo con los siguientes resultados:

  • Colesterol total: 175 mg/dl.
  • LDL colesterol: 122 mg/dl.
  • HDL colesterol: 41 mg/dl.
  • Triglicéridos: 60 mg/dl.

¿Están bien estas cifras? ¿Qué le parece?

Pues están bien.

  • El colesterol total está por debajo de 200 mg/dl.
  • El colesterol “malo” o LDL está por debajo de 160 mg/dl.
  • El colesterol “bueno” está por encima de 40 mg/dl.

¡Perfecto!

Además, los índices de salud cardiovascular que se calculan con estas cifras también están bien. ¿Qué no sabe cuáles son estos índices? Se lo cuento.

Se calcula el cociente entre colesterol total y colesterol bueno, y el resultado ha de ser inferior a 4,5. Quiere esto decir que hay que tener de cifra de colesterol total menos de 4,5 veces la del colesterol bueno.

Mercedes tiene en este cálculo el resultado de 175 / 41 = 4,26 lo cual está dentro del margen.

En otro cálculo, el del cociente entre el colesterol “malo” o LDL y el colesterol “bueno” o HDL, que ha de situarse por debajo de 3,5, Mercedes tiene una cifra de 122 / 41 = 2,97 lo cual también está dentro del margen.

Con esta analítica Mercedes puede estar tranquila. Pero no siempre es así. Veamos el caso de Miguel, que acaba de salir del mismo médico y no tiene motivos para estar contento…

Caso 2: Miguel, 54 años, gordo y sedentario

Miguel es un varón de 54 años. No hace nada de ejercicio, y tiene obesidad. Su mujer le ha dicho que se haga un análisis de sangre, porque teme que con su estado físico le pueda dar un infarto.

Miguel, obediente, se ha hecho el análisis. Y el médico le acaba de dar los resultados. Son estos:

  • Colesterol total: 250 mg/dl.
  • LDL colesterol: 175 mg/dl.
  • HDL colesterol: 35 mg/dl.
  • Triglicéridos: 200 mg/dl.

¿Le parece que esta analítica está bien?

Pues tiene toda la razón. Es una bomba de relojería. Las arterias de Miguel están en serio peligro.

  • El colesterol total está por encima de 200 mg/dl.
  • El colesterol “malo” o LDL está por encima de 160 mg/dl.
  • El colesterol “bueno” está por debajo de 40 mg/dl.

¡Un desastre!

Además, los índices de salud cardiovascular que se calculan con estas cifras también están fatal. Recordemos cómo se calculaban.

Se dividía la cifra del colesterol total entre la del colesterol “bueno”, y el resultado tenía que ser inferior a 4,5.

Miguel tiene en este cálculo el resultado de 250 / 35 = 7,14 lo cual es desastroso.

En otro cálculo, el del cociente entre el colesterol “malo” o LDL y el colesterol “bueno” o HDL, que tenía que situarse por debajo de 3,5, Miguel tiene una cifra de 175 / 35 = 5 lo cual también es francamente peligroso.

Lo dicho. Las arterias de Miguel están a punto de cerrarse de tanta suciedad que tienen pegada.

Así que ya ve que tener el colesterol alto no es nada bueno. Pero ¿siempre es así? ¿Podemos asociar una cifra de colesterol total por encima de 200 mg/dl con peligro para nuestra salud?

¡Vamos a verlo con un ejemplo que le resultará chocante!…

Caso 3: María José, 63 años, peso normal, postmenopáusica

María José tiene 63 años. Está bien de peso y pasea casi todos los días al menos una hora. Ya ha dejado de tener menstruaciones (menopausia) desde hace más de 10 años, y desde entonces su cifra de colesterol ha subido.

En su último análisis le han salido las siguientes cifras:

  • Colesterol total: 265 mg/dl.
  • LDL colesterol: 165 mg/dl.
  • HDL colesterol: 85 mg/dl.
  • Triglicéridos: 75 mg/dl.

Son cifras altas, ¿no cree? ¿Le parecen peligrosas?

Pues aunque pueda parecerlo no son peligrosas. Vamos a ver por qué.

  • El colesterol total está por encima de 200 mg/dl, lo cual en principio es malo.
  • El colesterol “malo” o LDL está por encima de 160 mg/dl, así que tampoco esta es una buena cifra
  • El colesterol “bueno” está por encima de 40 mg/dl. ¡Y muy por encima! ¡Esta es la clave de la analítica de María José!

Veamos cómo están sus índices de salud cardiovascular a la luz de esta cifra de colesterol “bueno”.

El primer índice se hallaba dividiendo la cifra del colesterol total entre la del colesterol “bueno”, y el resultado tenía que ser inferior a 4,5.

María José tiene en este cálculo el resultado de 265 / 85 = 3,11 lo cual es perfecto.

En el otro cálculo, el del cociente entre el colesterol “malo” o LDL y el colesterol “bueno” o HDL, que tenía que situarse por debajo de 3,5, María José tiene una cifra de 165 / 85 = 1,94 lo cual también es completamente positivo.

Así que ya ve. Con una cifra de colesterol total por las nubes se puede estar completamente sano.

Por eso es imprescindible conocer las cifras parciales de los colesteroles “bueno”, “malo” y de los triglicéridos. Es la manera de hacernos una idea correcta de cómo estamos de peligro cardiovascular.

Resumiendo…

  • Las lipoproteínas HDL, lo que conocemos como colesterol “bueno”, son buenas porque mantienen limpias las arterias llevándose el colesterol al hígado para expulsarlo con la bilis.
  • Las lipoproteínas LDL, lo que conocemos como colesterol “malo” son malas porque tupen las arterias de grasa, al llevar mucho colesterol dentro del complejo y depositarlo cuando hay alguna lesión en la pared interior de las arterias.
  • El colesterol total ha de estar por debajo de la cifra de 200 mg/dl.
  • El colesterol LDL, o colesterol “malo”, ha de ser inferior a 160 mg/dl.
  • El colesterol HDL, o colesterol “bueno”, ha de estar por encima de los 40 mg/dl.
  • El cociente entre el colesterol total y el colesterol “bueno” ha de ser menor a 4,5
  • El cociente entre el colesterol “malo” y el colesterol “bueno” ha de ser menor de 3,5
  • Con la sola cifra de colesterol total no nos podemos hacer una idea de nuestro estado de salud cardiovascular. Necesitamos las cifras parciales de colesterol “malo” y “bueno”.
  • Se puede estar perfectamente sano con la cifra de colesterol por encima de 200 mg/dl. La clave es la cifra del colesterol “bueno”.

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