Cómo funciona el Hígado en la Medicinapedia

Cómo funciona el Hígado

¿Sabe usted cómo funciona el hígado?
¿Cómo se las arregla el hígado para limpiar la sangre de elementos tóxicos?
Puede que lo haya oído, pero ¿sabe si el hígado es o no es una glándula?
¿Tiene algo que ver el hígado con los niveles de glucosa de nuestra sangre?

¡Todas estas dudas y muchas más quedarán resueltas aquí!

¡Siga leyendo y descubrirá de forma sencilla cómo funciona el hígado!

Rasgos generales

El hígado es un órgano fundamental para el ser humano. Sin él no podemos vivir.

Está localizado en la parte superior derecha de la cavidad abdominal, debajo del pulmón derecho, del que le separa el diafragma.

Pesa un kilo y medio y está formado por cuatro lóbulos:

  • el derecho,
  • el izquierdo,
  • el cuadrado
  • y el caudado.

Al hígado le meten sangre el sistema portal y la arteria hepática. Y recogen la sangre que sale de él las venas suprahepáticas, que desembocan en la vena cava inferior.

Ahora mismo, mientras está leyendo esta página de la Medicinapedia, tiene usted dentro de su hígado casi medio litro de sangre. Como tiene que limpiar nuestra sangre de sustancias tóxicas, el hígado necesita que toda ella pase por él. Por eso más del 25% de la sangre que bombea el corazón cada minuto está destinada al hígado.

Un dato importante: el hígado tiene la capacidad de regenerarse. Por eso podemos quitarle una parte del hígado a una persona y trasplantárselo a otra sin merma para la salud del donante. Su hígado volverá a crecer. Y el trozo que le hemos puesto al receptor también crecerá (siempre que no lo rechace).

Con estos datos es evidente que el hígado lleva a cabo funciones muy importantes para nuestra salud.

Para comentar estas funciones necesitaremos la ayuda de unos personajes cuyo papel e importancia iremos viendo en el desarrollo del texto:

  • los buscadores de oro,
  • los leñadores con sus motosierras,
  • los químicos con sus batas blancas,
  • los vigilantes con sus catalejos,
  • y los almacenistas con sus carritos.

¡Empecemos!…

Función limpiadora de la sangre

Una de las funciones del hígado es limpiar de tóxicos la sangre. ¿Cómo se las arregla para cumplir esta función?

Imagínese una cascada grande, que aporta su caudal a un río. E imagine que a ese río también le aporta agua una cascada adicional más pequeña. Ambos caudales se mezclan.

Eso es lo que pasa en el hígado:

  • Recibe la sangre del sistema portal, un conjunto de venas que vienen del intestino que está absorbiendo los nutrientes procedentes de los alimentos que hemos comido. Esa es la cascada grande.
  • Pero el hígado también recibe sangre de la arteria hepática. Esa sangre es imprescindible para llevar oxígeno al hígado, ya que ningún órgano del cuerpo puede sobrevivir sin respirar.

Imaginemos que a nuestro río acuden los buscadores de oro. Estos buscadores se pasarán el día filtrando el sedimento con agua del río a través de una rejilla que dejará irse a las partículas muy pequeñas y al agua, y retendrá las partículas grandes, que, si hay suerte, serán pepitas de oro.

Pues eso es lo que hacen los hepatocitos. Filtran la sangre para buscar elementos tóxicos que vienen por el sistema portal, porque los hayamos absorbido con los nutrientes de los alimentos, o porque hayan llegado por la arteria hepática, porque los hemos producido dentro del cuerpo.

Estos buscadores de oro clasificarán los elementos tóxicos que encuentren en dos tipos:

  • tóxicos que viajan a gusto en la grasa
  • y tóxicos que prefieren viajar en el agua.

Para ambos hay un destino distinto.

El hepatocito envía los tóxicos que prefieren las grasas a un sistema de canales del interior del hígado, los canalículos biliares, que se encargan de conducir la bilis producida por el hígado hasta la vesícula biliar. Desde ahí se vierten a la luz del intestino delgado, con lo que esos tóxicos liposolubles serán expulsados del cuerpo por medio de las heces. Parte del problema, resuelto.

Los tóxicos que son más felices viajando en el agua han de volver a la sangre. Pero no pueden hacerlo en su forma tóxica original, porque serían peligrosos para nuestra salud. Hay que inactivarlos. Para este fin el buscador de oro se tendrá que convertir en un químico con su bata blanca.

Este químico, que también es el hepatocito, tiene un laboratorio en su interior, el sistema del citocromo P450, que convierte los tóxicos hidrosolubles en elementos inofensivos.

Ya inertes, y por tanto sin ninguna toxicidad, el hepatocito los vuelve a echar a la sangre, y en su viaje por el cuerpo llegarán al riñón. El riñón los filtrará y los expulsará del cuerpo por medio de la orina.

Pero el hígado no sólo se encarga de limpiar la sangre de tóxicos. Tiene que limpiar más cosas.

Imaginemos que el río baja lleno de troncos enormes. Los buscadores de oro no podrán sacarlos del río con sus cedazos. Necesitarán llamar a sus amigos, los leñadores con sus motosierras, para que los corten en trozos más pequeños.

Eso también pasa en el hígado.

Por la sangre viajan trozos de células muertas, ya sea

  • porque formaban parte de nuestro cuerpo y han envejecido,
  • o porque estamos sufriendo una infección y las bacterias y nuestras células defensivas pelean a muerte, haciéndose añicos.

Estos trozos de células pasan al torrente sanguíneo, pero hay que sacarlos de él. Lo harán los leñadores con sus motosierras, que son las células de Kupffer.

Estas células de Kupffer son muy glotonas. Se comerán esos trozos de células o de bacterias, que les gustan mucho. Los residuos grasos de su digestión los escupirán a la bilis. Y ya conocemos el destino de los restos que transporta esta bilis: el intestino y ser expulsados con las heces.

Pero limpiar la sangre, con el concurso de los buscadores de oro, de los leñadores con sus motosierras y de los químicos con sus batas blancas, no es lo único que hace el hígado.

Veamos otro más de sus trabajos…

Función de glándula

El hígado, además de limpiar la sangre, es también una glándula. Enorme, ya que pesa 1,5 kilos, pero una glándula, porque produce sustancias muy importantes para nuestra salud.

Para la producción de esas sustancias necesitará un laboratorio adecuado, lleno de químicos con sus batas blancas. Estos químicos, ya los hemos visto antes, son los propios hepatocitos.

Para ayudar a la digestión de los alimentos, especialmente de las grasas contenidas en ellos, los hepatocitos fabrican sales y ácidos biliares. Estas sustancias son vertidas al sistema de canalículos biliares, para que se expulsen por medio de la bilis a la luz del intestino delgado. Allí se mezclarán con las grasas, haciéndolas más pequeñas y, por lo tanto, permitiendo que se absorban.

A esto se le llama ser una glándula exocrina.

Pero estos químicos son unos hachas. No sólo producen sales y ácidos biliares, qué va. También se encargan de fabricar, con sus probetas y matraces en el interior del hepatocito, el 90% de las proteínas que viajan por nuestra sangre.

Y estas proteínas tienen funciones muy importantes

  • como la albúmina, que es un barco que transporta otras sustancias,
  • como las proteínas de la coagulación: el fibrinógeno, la protrombina y varios factores de coagulación, que evitan que nos desangremos cuando nos hacemos una herida,
  • y como los reactantes de fase aguda, que son elementos que ayudan a desencadenar la respuesta del cuerpo a la inflamación y a la infección.

Buscadores de oroLeñadores con motosierrasQuímicos con bata blanca

¿Alguna función más lleva a cabo el hígado? Nos queda una más…

¡Vamos a descubrirla!…

Función metabólica

Además de sus funciones limpiadora y glandular, el hígado lleva a cabo una función que desconoce mucha gente: la función metabólica.

El cuerpo humano necesita para crecer, mantenerse y seguir funcionando, el aporte continuo de nutrientes, que son sustancias químicas que están localizadas en los alimentos. Estos nutrientes son metabolizados en el cuerpo para incorporarlos a las células, donde se usarán como elementos estructurales o como fuente de energía.

El hígado es una parte vital en la forma en la que el cuerpo maneja la mayoría de estos nutrientes, ya sea los macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) o los micronutrientes (vitaminas y minerales).

Veamos qué hace el hígado con cada uno de ellos:

Hidratos de carbono

Otros tipos de moradores del hígado que no habíamos visto hasta ahora son:

  • los vigilantes con sus catalejos
  • y los almacenistas con sus carritos.

Los primeros se ocupan de vigilar el equilibrio de la glucosa en la sangre. Es una función muy importante, ya que la glucosa es la fuente de energía principal para la mayoría de las células del cuerpo.

Cuando en la sangre empieza a bajar la concentración de glucosa y no nos ponemos a comer, los vigilantes del hígado se dan cuenta, y avisan a los almacenistas para que saquen del almacén, con sus carritos, la glucosa que tienen allí guardada en forma de glucógeno.

Los vigilantes avisarán también a los químicos con sus batas blancas para que cojan trozos de proteínas (los aminoácidos) y fabriquen glucosa con ellos. En caso de necesidad, estos químicos también se pondrán a fabricar glucosa a partir de la fructosa de las frutas o de la galactosa de los lácteos.

Cuando las cifras de glucosa en sangre empiezan a aumentar porque nos hemos comido un buen plato de pasta, los vigilantes le dicen a los almacenistas que ya pueden recoger con sus carritos glucosa de la sangre y guardarla en el almacén en forma de glucógeno, para futuros momentos de necesidad.

Grasas

Los vigilantes del hígado no sólo tienen controlada a la glucosa. También controlan a los ácidos grasos que van por la sangre.

Si el cuerpo necesita energía avisarán a los químicos para que “quemen” esos ácidos grasos produciendo la energía requerida.

Y estos químicos con sus batas blancas también se encargarán de producir dos tipos de grasas imprescindibles para nuestra salud:

  • las lipoproteínas que transportan el colesterol en la sangre,
  • y el propio colesterol y los fosfolípidos, que son las “maderas” con las que cada célula del cuerpo fabrica su valla delimitadora de las demás: su membrana celular.

Proteínas

Ya hemos visto que el hígado en su función de glándula endocrina produce muchas proteínas imprescindibles para el buen funcionamiento del cuerpo. Pero esas proteínas están formadas por muchos ladrillos. Esos ladrillos son los aminoácidos.

Los químicos del hígado se encargarán de limpiar ciertos aminoácidos (proceso denominado “desaminación”) y de sintetizar otros, para poder ensamblarlos como proteínas.

Vitaminas

El hígado es un buen almacén de vitaminas. Sus almacenistas se encargan de recoger con sus carritos estas vitaminas de la sangre, cuando abundan en ella tras las comidas. Las almacenarán para momentos en los que se necesiten y no estemos comiendo.

En el hígado una persona sana y bien alimentada tendrá almacenadas:

  • la vitamina A, con reservas para 10 meses
  • la vitamina D, con reservas para 3-4 meses
  • la vitamina B12, de la que suele tener reservas para al menos 1 año
  • y otras vitaminas, como la K y E, éstas en menores cantidades

Minerales

También los almacenistas del hígado, como seres previsores que son, guardan minerales recogiéndolos de la sangre cuando son abundantes, sobre todo después de las comidas.

El hígado tiene almacenes de hierro, en forma de ferritina, y de cobre.

Glucosa… Ácidos grasos… Proteínas… Vitaminas… Minerales… Ya ve usted que la función metabólica del hígado también es muy importante para nuestra salud. Tanto o más que la de limpieza de tóxicos y la función glandular.

Es vital que todas estas tareas se desarrollen bien. Pero a veces no lo hacen. Siga conmigo y verá qué pasa cuando algo falla…

Alteración en las funciones del hígado y “limpieza hepática”

Ya hemos visto todos los protagonistas de las funciones del hígado:

  • los buscadores de oro
  • los leñadores con sus motosierras
  • los químicos con sus batas blancas
  • los vigilantes con sus catalejos
  • los almacenistas con sus carritos.

¿Se ha preguntado usted qué pasará cuando alguno de estos especialistas no pueda cumplir bien con su trabajo? Veamos aquí unos ejemplos concretos…

Cuando los buscadores de oro y los leñadores con sus motosierras (los hepatocitos y las células de Kuppfer) dejan de funcionar la sangre se llena de tóxicos. Estos tóxicos son muy dañinos, entre otros para el cerebro, con lo cual empezaremos a estar cada vez más confusos. Desarrollaremos una intoxicación cerebral, una encefalopatía hepática que puede ser mortal.

Cuando nuestros químicos con sus batas blancas se ven abrumados por una dieta muy alta en grasas, en azúcares sencillos o incluso en fruta –que tiene fructosa-, puede empezar a almacenarse demasiada grasa en el hígado. Desarrollaremos un hígado graso, que es reversible si nos empezamos a alimentar mejor y hacemos ejercicio.

Si nuestros vigilantes con catalejo no vigilan bien y nuestros almacenistas con sus carritos desarrollan una afición desmesurada a hacer acopio de hierro, sin soltarlo a la sangre, se nos llenará el hígado de este mineral, apareciendo la enfermedad de la hemocromatosis.

Si esa querencia de los almacenistas es para el cobre, el hígado se llenará de él, apareciendo la enfermedad de Wilson.

Y si nuestros químicos empiezan a sintetizar colesterol a troche y moche, éste aumentará en sangre aunque llevemos a cabo una alimentación muy sana. Tendremos una hipercolesterolemia familiar.

En futuras páginas de la Medicinapedia me ocuparé de todas estas enfermedades, y de muchas más, como la hepatitis, pero no me resisto a comentarle un aspecto que tiene mucha difusión en Internet, en páginas y videos, y que está relacionado con el hígado: el fenómeno de la “limpieza hepática”.

Déjeme hacerle una pregunta:

Una vez que ya ha visto cómo funciona el hígado, ¿le parece a usted que necesita ser limpiado? ¿De qué? ¡Si él mismo se limpia de todos los tóxicos que le llegan, expulsándolos con la bilis, o inactivándolos y vertiéndolos en la sangre!

Ya puede ver que esto de la “limpieza hepática” es un timo. Pero no se preocupe, que en otra página de esta Medicinapedia se lo aclararé completamente.

Antes de terminar, repasemos todas las funciones del hígado que hemos visto en este video, para que le queden muy claras…

Resumiendo

El hígado lleva a cabo las siguientes funciones:

  • limpia la sangre de sustancias tóxicas que hayan podido entrar con los alimentos o que se hayan producido dentro del cuerpo.
  • elimina restos de células muertas o de bacterias que nos hayan infectado.
  • produce ácidos y sales biliares que ayudan a digerir las grasas que hemos comido con los alimentos
  • sintetiza el 90% de las proteínas que viajan por la sangre, muchas de ellas con funciones muy importantes
  • participa en el metabolismo de los hidratos de carbono, de las proteínas y de las grasas
  • sirve de almacén de varias vitaminas y varios minerales.

Cuide su hígado, llevando una alimentación equilibrada y no abusando de las bebidas alcohólicas.

Recuerde: hígado no hay más que uno, y es imprescindible para vivir.

2 comentarios sobre “Cómo funciona el Hígado”

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