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Hígado graso

Tener el hígado graso es cada vez más frecuente en las sociedades occidentales. Es un aumento parejo al de la obesidad, con el que ya se puede usted imaginar que algo tendrán en común.

¿Sabe usted realmente qué es el hígado graso? ¿Sabe a qué se debe? ¿Sabe cuáles son sus síntomas? ¿Sabe qué tiene que hacer el médico para diagnosticar el hígado graso? ¿Sabe qué ha de hacer si tiene usted esta enfermedad? ¡Vamos en busca de todas las respuestas!…

¿Qué es el hígado graso?

El hígado graso, que también se llama esteatosis hepática, es la consecuencia de la acumulación de grasa en el hígado. Esta acumulación se hace a base de triglicéridos (“tri”, porque tienen tres ácidos grasos).

Dado que el sitio de almacén normal del cuerpo humano de los triglicéridos es la grasa periférica, cuando esta grasa se almacena en el hígado es que algo pasa. Alguna causa habrá de este cambio. ¡Vamos a descubrirlas!…

¿Cuáles son las causas del hígado graso?

La causa más frecuente del hígado graso (o esteatosis hepática) es el abuso de alcohol.

Seguro que habrá oído mil veces lo de que “el alcohol son calorías vacías”. Pues es cierto, ya que 1 gramo de alcohol tiene 7 Kcal de energía y ningún nutriente. Por eso sólo introduce en el cuerpo energía (muy poco utilizable) y no nos alimenta.

Las personas que abusan del alcohol introducen en su cuerpo muchas calorías procedentes de esta fuente. Este exceso de calorías se acabará acumulando en el hígado, produciendo el hígado graso (o esteatosis hepática).

Otras causas de hígado graso (o esteatosis hepática), estas en forma de enfermedad benigna y reversible, son:

  • Diabetes mellitus
  • Obesidad
  • Síndrome metabólico o síndrome X
  • Diverticulosis
  • Malnutrición
  • Algunos medicamentos

Incluso se ha visto que en familias con muchos miembros con hígado graso (o esteatosis hepática) es más probable que se desarrolle la enfermedad, sin que tenga una vinculación genética que sepamos.

Ya hemos comentado que el exceso de calorías se puede almacenar en el hígado produciendo el hígado graso (o esteatosis hepática). Veamos ahora qué pasa dentro del cuerpo para que nuestro hígado se llene de grasa…

¿Qué ocurre en el cuerpo de la persona con hígado graso?

Ya hemos visto que cuando sobra energía (porque comemos mucho, porque bebemos mucho alcohol, o porque no nos movemos en todo el día) esta energía se tiene que almacenar en algún sitio.

Y por supuesto que se almacena en la grasa que tenemos debajo de la piel, produciendo la obesidad y, a veces, la celulitis.

Pero también puede acumularse dentro de nuestro hígado.

Al principio son pequeñas gotas que empiezan a hacer que la cápsula que envuelve el hígado se estire. Este estiramiento lo percibimos como una molestia difusa en la zona superior derecha de la barriga. Al progresar la enfermedad la molestia se convierte en dolor.

Pero si la causa de nuestro hígado graso (o esteatosis hepática) persiste, las gotas de grasa llenas de triglicéridos aumentan de tamaño. Empezarán a comprimir las células del hígado, que se llaman hepatocitos.

Esta compresión hará que muchos hepatocitos se rompan. Y como están llenos de enzimas, que son sustancias químicas necesarias para llevar a cabo las múltiples funciones del hígado, estas enzimas saldrán de ellas y se vertirán a la sangre.

Por eso podremos ver un aumento de transaminasas en la analítica de sangre.

Como los conductos internos del hígado, los que llevan la bilis, se empiezan a apretar, también subirá la bilirrubina en la sangre.

Así que nuestro hígado sufrirá los efectos de tener dentro cosas que no debería tener. Y por eso se quejará. Lo hará en forma de síntomas. ¿Quiere saber cuáles son los síntomas del hígado graso (o esteatosis hepática)? Yo se los cuento…

¿Qué síntomas produce el hígado graso?

Es muy importante que sea usted consciente de que 1 de cada 3 personas que tienen hígado graso (o esteatosis hepática) no notan ningún síntoma. Usted puede tener su hígado infiltrado de grasa y no saberlo.

El síntoma más frecuente de este padecimiento suelen ser las molestias, que a veces toman la forma de dolor, en el hipocondrio derecho, que es la zona que hay debajo de las costillas del lado derecho.

El dolor suele acompañarse de unas malas digestiones, a veces incluso de vómitos. Por eso nuestro apetito irá disminuyendo. Y empezaremos a perder peso (lo que, como veremos más adelante, nos vendrá bien).

A veces puede que tengamos episodios de diarrea.

Y casi tan frecuente como el dolor de barriga es estar cansados y con tendencia a la somnolencia.

Como ve, molestias no demasiado específicas que hagan que en cuanto aparecen uno se diga a sí mismo: “¡Seguro que tengo hígado graso (o esteatosis hepática)!”. Hemos de ir al médico para que él nos diagnostique…

¿Cómo se diagnostica el hígado graso?

Los síntomas que le contamos a nuestro médico son un buen indicador de que podemos estar padeciendo de hígado graso (o esteatosis hepática). Pero ya sabemos que 1 de cada 3 personas no van a poder contar ningún síntoma, porque no los tienen.

El médico tendrá entonces que utilizar otras herramientas diagnósticas:

  • La analítica de sangre, para ver si están aumentadas las transaminasas y la bilirrubina
  • La ecografía abdominal, para ver si tenemos el hígado aumentado de tamaño
  • La TAC (tomografía axial computadorizada) o la resonancia magnética nuclear, para ver más en detalle la estructura del hígado.
  • Incluso se puede plantear la realización de una biopsia hepática, pero se hace poco por los riesgos que conlleva.

Con todas las pruebas y lo que le comentemos al médico éste ya nos orientará hacia la presencia del hígado graso (o esteatosis hepática), y pondrá en marcha las medidas adecuadas. ¿Cuáles son? ¡Se lo cuento y terminamos…!

¿Cómo se trata el hígado graso?

Lo más importante a la hora de tratar el hígado graso es tratar la causa que lo produce:

  • Si bebe usted demasiado alcohol, tendrá que bajar el ritmo o incluso dejarlo.
  • Si tiene usted obesidad, tendrá que ponerse a adelgazar y a hacer ejercicio
  • Si se le va la mano con los dulces, tendrá que tener cuidado y no pasarse con ellos.

Ya ve que son hábitos saludables que nos sirven para todo.

Una prevención que a mucha gente le resulta curiosa (y seguro que a usted también): hay mucha gente que está bien de peso y que come muchas frutas y verduras y descubre que tiene su hígado graso. ¿Cómo puede ser esto?

Pues la explicación es sencilla, pero no es intuitiva.

Siempre pensamos que la fruta es muy buena, y que cuanta más fruta comamos, mejor. Pero no es así. Es muy buena, de acuerdo, pero abusar de ella puede hacer que desarrollemos hígado graso (o esteatosis hepática).

¿Cuál es la causa?

La causa es que la fruta tiene fructosa, un azúcar que no metabolizamos en los músculos y que, para poder utilizarlo como energía, sólo podemos modificar en el hígado.

Si llenamos el hígado de fructosa porque comemos 15-20 piezas de fruta al día, aunque estemos delgados como anguilas, la metabolización de esta fructosa va a hacer que mucha de la energía que obtenemos de ella se quede dentro del hígado en forma de triglicéridos, y con ello ya tenemos nuestro hígado graso (o esteatosis hepática).

Por eso tenga cuidado con excederse con la fruta. La fruta es sanísima y hay que comerla todos los días, pero sin excesos.

¡Anímese a comentar lo que quiera!

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