Hipertensión arterial - Todo lo que necesita saber

Hipertensión arterial

A la hipertensión arterial se le ha llamado “el asesino silencioso”. ¿Es tan grave? ¿Puede matarnos tener la tensión arterial elevada? ¡Vamos a verlo!…

¿Qué es la hipertensión arterial?

La hipertensión arterial se define como la existencia, de forma mantenida en el tiempo, de cifras de presión arterial superiores a 140/90.

Estas dos cifras quieren decir lo siguiente:

  • El “140”, la primera cifra que se suele mencionar (también llamada “la máxima”), es la presión arterial sistólica, la que se produce justo cuando el corazón empuja la sangre desde el ventrículo izquierdo hacia todo el cuerpo.
  • El “90”, la segunda cifra que se suele mencionar (también llamada “la mínima”), es la presión arterial diastólica, la que se produce cuando el ventrículo izquierdo del corazón se está llenando de sangre para volver a contraerse y por lo tanto no está empujando.

Ambas cifras se miden en milímetros de mercurio (mmHg), aunque estas unidades casi nunca se mencionan. Solamente se mencionan los números. Y a veces en unidades de decenas: 14/9 en vez de 140/90. Es indiferente usar una nomenclatura o la otra.

A lo largo del día su presión arterial varía, y también sufre variaciones según sea nuestro su de excitación, si hace usted o no ejercicio, o cuando duerme o está usted despierto.

Y con la edad las paredes de sus arterias se endurecen, y por lo tanto dentro de ellas la tensión se eleva, sin que eso sea signo de enfermedad.

Por eso lo de “de forma sostenida” en la definición de hipertensión arterial. Porque seguro que varias veces a lo largo del día supera usted esos límites teóricos de tensión arterial que delimitan la hipertensión.

Seguro que se está preguntando: “¿Y qué me puede hacer a mí llevar a tener hipertensión arterial?”. Vamos a verlo ahora…

¿Cuáles son las causas de la hipertensión arterial?

Muchísimas causas pueden hacer que usted empiece en un momento determinado a padecer hipertensión arterial.

La causa más frecuente de hipertensión arterial es… ¡ni idea! ¡No lo sabemos! La denominamos “hipertensión arterial esencial” porque no sabemos por qué está producida. 9 de cada 10 personas con la tensión alta no sabrán nunca cuál ha sido la causa de que esa tensión les haya subido.

Una de las características que muchas personas con hipertensión arterial conocen es que la puede usted heredar de sus padres. Si en su familia hay muchas personas hipertensas es muy probable que usted también lo acabe siendo.

El estrés sostenido es una de las causas evitables de hipertensión arterial más frecuentes. Debería ser una ventaja el que sea evitable, pero muchas veces no podrá usted evitar ese estrés y terminará siendo pasto de la tensión arterial alta.

Múltiples enfermedades se pueden acompañar de hipertensión arterial. Por ejemplo, las enfermedades del riñón que hacen que elimine usted menos sodio con la orina.

La investigación de las causas de su hipertensión arterial es algo que ha de hacer el médico, después de constatar que sus cifras de presión arterial superan esos dinteles del 140 y el 90, o cifras superiores si es usted una persona añosa.

Al ser una definición numérica no se ha escogido al azar. Esos números se eligen para cubrir con el nombre de hipertensión arterial las cifras que pueden acarrear consecuencias peligrosas para su salud. ¿Cuáles son estas consecuencias? Se lo cuento ipso facto

Consecuencias para la salud de la hipertensión arterial

Si ser hipertenso no supusiera ningún peligro para la salud, no tendría usted ningún problema en transitar por la vida con cifras de tensión arterial superiores a esos 140/90. Pero sí que le puede acarrear consecuencias. Vamos a ver las más severas…

Consecuencias para el corazón

Si la presión dentro de las arterias es elevada, su corazón, cada vez que late, tendrá que empujar la sangre del ventrículo izquierdo contra una mayor resistencia. Este esfuerzo adicional en su función de bombeo hará que su corazón se agrande.

Lo mismo que usted si empieza a hacer pesas se pondrá más musculado, su corazón también engorda, sobre todo en las paredes del ventrículo izquierdo, cuando ha de pelear con la hipertensión arterial.

Al principio de tener un corazón más fuerte no hay ningún problema. Pero a lo largo del tiempo este ventrículo izquierdo agrandado no puede más y empieza a no ser capaz de bombear la sangre suficiente para surtir a todo el cuerpo, y aparece la insuficiencia cardiaca.

También esta presión arterial elevada se traslada a las arterias coronarias, que empezarán a sufrir desgaste en sus paredes. Estas paredes se cubren de fibrina y de grasa, y aparece la arteriosclerosis, que condicionará que acabe usted teniendo una angina de pecho o un infarto de miocardio.

Consecuencias para las arterias

Las arterias de todo el cuerpo sufren mucho cuando la presión en su interior está muy alta como resultado de la hipertensión arterial. Ya hemos visto en las coronarias que condiciona la aparición de arteriosclerosis, con lo que se pueden producir infartos en distintas partes del cuerpo.

Y no solo infartos. También las paredes de las arterias pueden no soportar la presión y desarrollar aneurismas, que son dilataciones como globos de chicle, que pueden acabar rompiéndose y causar una hemorragia.

Y sin aneurisma previo, en arterias muy finas como por ejemplo las de la retina, el aumento de presión puede ser tan alto que las rompa, provocando hemorragias que pueden hacer que se quede usted ciego.

Pero esto no queda sólo en el corazón y en las arterias…

Consecuencias para el cerebro

Los dolores de cabeza son el pan nuestro de cada día de la mayoría de las personas con hipertensión arterial. Al ser el cráneo una cavidad cerrada con un solo orificio grande de entrada y salida (el agujero occipital), la presión elevada de las arterias de su interior pone en mayor tensión a todo lo que está dentro.

Los vasos sanguíneos del cerebro pueden cerrarse o romperse, causando un accidente cerebrovascular o ictus. Si estos infartos son muy pequeños pero muy repetidos, puede aparecer la demencia multiinfarto.

También es muy común que las personas con hipertensión arterial padezcan de mareos y de vértigos.

Consecuencias para el riñón

El riñón es uno de los órganos que más riego sanguíneo tiene en todo el cuerpo. Es lógico, si tenemos en cuenta su función eliminadora de tóxicos y de sustancias que sobran.

La hipertensión arterial hace sufrir mucho a los riñones. Empiezan por perder pequeñas proteínas en la orina. Luego el interior del riñón se pone muy duro y va cerrando los vasos sanguíneos que tiene dentro, lo cual le lleva a tener sucesivos infartos que acabarán por destrozarle.

La evolución final de la nefropatía hipertensiva (que es como se llama al daño que la hipertensión arterial hace al riñón a lo largo del tiempo) es la insuficiencia renal crónica, que le llevará a necesitar diálisis.

Ya hemos visto suficientes desgracias potenciales derivadas de la hipertensión arterial. Vayamos a lo práctico: ¿qué puede hacer usted frente a ella?…

Tratamiento de la hipertensión arterial

Lo principal para no tener hipertensión arterial es mantener unos hábitos de vida sana que son los que los médicos recomendamos todos los días múltiples veces:

  • Dejar de fumar
  • Hacer ejercicio físico todos los días
  • Mantener el peso en cifras saludables
  • No abusar del alcohol
  • No abusar de la cafeína

Sólo con estas medidas muchas de las hipertensiones no tendrían lugar.

Además, cuidando lo que come también podría usted combatir eficazmente la mayor parte de la hipertensión arterial que es tan frecuente…

¿Qué comer y qué no comer cuando se tiene hipertensión arterial?

El sodio es el elemento clave que hace subir la tensión arterial, y por lo tanto es el que debe usted controlar en su dieta.

Por eso el médico recomendará, si es hipertenso, comer con poca sal (o con ninguna). Afortunadamente ya hay “sal baja en sodio”, que en vez de ser cloruro sódico (ClNa), como la sal de mesa de toda la vida, es cloruro potásico (ClK). Aporta sabor salado a los alimentos sin el riesgo del sodio.

Hay que tener cuidado y no abusar del azúcar ni de los hidratos de carbono. Hay que comer suficientes proteínas en la dieta y pocas grasas. Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (los del pescado azul, como el salmón o las nueces) son muy buenos para bajar la tensión arterial.

También hay que conocer los alimentos que más sodio tienen, para evitarlos si padece usted de hipertensión arterial. Le doy una lista de ellos:

  • Bacalao salado (8.100 mg de sodio por cada 100 gramos de alimento)
  • Almejas, berberechos (3.520 mg de sodio por cada 100 gramos de alimento)
  • Aceitunas negras (3.288 mg de sodio por cada 100 gramos de alimento)
  • Arenque salado (2.610 mg de sodio por cada 100 gramos de alimento)
  • Aceitunas verdes (2.100 mg de sodio por cada 100 gramos de alimento)
  • Salami (1.800 mg de sodio por cada 100 gramos de alimento)
  • Queso Roquefort (1.600 mg de sodio por cada 100 gramos de alimento)
  • Gambas y camarones (1.590 mg de sodio por cada 100 gramos de alimento)

Tenga cuidado con estos alimentos y el sodio que le aportan, porque por ahí puede estar la clave de que su tensión arterial esté mejor o peor controlada.

Porque ya sabemos que la hipertensión arterial durante mucho tiempo mantenida es un peligro para la salud. Por eso nuestro médico nos pondrá pastillas para tratarla…

Tratamiento farmacológico de la hipertensión arterial

Hay múltiples medicamentos para tratar de normalizar la tensión arterial elevada: diuréticos, antagonistas del calcio, IECA, beta-bloqueantes… Su médico elegirá el o los que mejor le vayan a su caso concreto, así que confíe en él.

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