Metástasis en los Huesos del Cáncer y sus Síntomas

Metástasis en los Huesos del Cáncer y sus Síntomas

¿Cómo se forman las metástasis en los huesos? ¿Qué síntomas pueden producir las metástasis en los huesos? Las metástasis en los huesos ¿pueden producir la muerte?

Las respuestas a estas preguntas, y a muchas más, en esta página de la Medicinapedia®. ¡No deje de verla! Lo sabrá todo acerca de las metástasis en los huesos.

¿Cómo llegan a un hueso las células de un cáncer situado en otra parte del cuerpo?

Vea este interesante vídeo:

Las células cancerosas, sea donde sea que se haya originado, son células que crecen mucho. Y que les gusta viajar.

Cuando el cáncer es grande algunas de ellas se meten dentro de un vaso sanguíneo y empiezan a nadar por la sangre. Una vez en el torrente sanguíneo, pueden irse a cualquier parte del cuerpo.

A veces eligen irse a un hueso.

Los huesos están irrigados por arterias, como todas las partes del cuerpo. Viajando en esas arterias entran las células cancerosas en el hueso. Se alojan dentro de él y empiezan a multiplicarse sin freno. Irán haciendo grupos de células, microscópicos al principio, pero que en meses irán cogiendo tamaño de milímetros y luego de centímetros.

Según van creciendo irán provocando alteraciones en el hueso que las alberga. ¡Vamos a ver cuáles son estas alteraciones!…

¿Qué consecuencias pueden tener las metástasis en los huesos sobre su funcionamiento?

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Cuando las metástasis en los huesos son muy pequeñas no producen ninguna alteración en el hueso.

Pero según van creciendo, van royendo ese hueso, ya que necesitan sitio para crecer.

En la zona externa del hueso, la cortical, que es la que le aporta su rigidez, cuando empieza la metástasis a comerse el hueso empezará a ponerse en riesgo su integridad, con riesgo creciente de romperse.

En la zona interna del hueso, la medular, como tiene una estructura en forma de esponja, la rotura de los finos tabiques óseos que la constituyen no produce el riesgo de fractura. Pero sí que puede anular una estructura muy importante para la sangre que vive dentro del hueso: la médula ósea, que es la que produce los glóbulos rojos, los leucocitos y las plaquetas.

Si la metástasis es única en un solo hueso, ¿qué síntomas puede producir?

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Si sólo tenemos una metástasis hay que distinguir si el hueso en el que se ha quedado a vivir es un hueso que soporta la carga del cuerpo o no.

Si la metástasis está en un hueso de carga (vértebras, pelvis, fémur, tibia y en menor medida el peroné, huesos del pie) nos producirá dos síntomas:

  • Si la metástasis toca el periostio, que es la membrana que recubre a todos los huesos por el exterior y que tiene muchos receptores de dolor, empezaremos a tener dolor localizado en el hueso. Un dolor que aumentará al caminar, por ser un hueso de carga.
  • Si la metástasis destruye mucha parte de la cortical del hueso, de la parte externa que le aporta rigidez, en un momento en el que estemos de pie el hueso puede romperse, cayéndonos, o notando un dolor muy intenso.

Si la metástasis no está en un hueso de carga (por ejemplo, en un hueso del brazo, en una costilla o en el cráneo o la cara) el riesgo de fractura es menor, ya que al no soportar nuestro peso sólo se romperá si la metástasis lo roe por completo. Lo que sí producirá es dolor, por el mismo mecanismo antes comentado de la rotura del periostio. Y si la metástasis es muy superficial, cuando tenga gran tamaño incluso la podremos palpar como un bulto duro en la superficie del hueso.

Si las metástasis en los huesos son múltiples, ¿cómo se manifiestan?

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Las metástasis en los huesos pueden ser únicas, pero también pueden ser múltiples. En el mismo hueso, o en huesos muy separados entre sí.

Cuando tenemos muchas metástasis en los huesos, lo que más notaremos será el dolor. Un dolor progresivo y de muchas partes del cuerpo que se asemejará al de una gripe, o al de habernos dado muchos golpes.

Pero no solo es dolor lo que podemos notar cuando tenemos muchas metástasis en los huesos. Nos pueden producir dos síntomas generales, potencialmente peligrosos:

  • Como el hueso se está royendo, el calcio del hueso se está vertiendo a la sangre. Nos producirá un aumento de la concentración de calcio en sangre, una hipercalcemia, que notaremos por los síntomas de tener mucha sed, deshidratarnos porque orinamos mucho (para expulsar el calcio), podemos tener picores, tenemos poco apetito y muchas náuseas, estaremos estreñidos y cansados. El corazón puede funcionar de forma anormal produciéndose una arritmia. Incluso podemos tener una crisis epiléptica.
  • Si las metástasis afectan a los huesos con médula ósea dentro, podría (aunque es poco frecuente) hacer que se produjeran menos glóbulos rojos, menos glóbulos blancos y menos plaquetas, con lo que estaríamos anémicos y cansados, tendríamos más infecciones bacterianas y nuestras heridas podrían tardar más tiempo en dejar de sangrar.

Las metástasis en los huesos ¿pueden producir la muerte?

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A diferencia de las metástasis pulmonares, de las metástasis en el hígado y de las metástasis en el cerebro, las metástasis en los huesos es muy improbable que nos puedan producir la muerte.

Al producir muchos síntomas suelen tratarse antes de que nos puedan producir una elevación del calcio en la sangre que no se pueda controlar o que invada tanto los huesos con médula ósea que nos quedemos sin glóbulos rojos, sin leucocitos o sin plaquetas.

Resumiendo:

Las metástasis en los huesos pueden producir los siguientes síntomas:

  • Dolor localizado o generalizado.
  • Fractura del hueso, sobre todo si es un hueso de carga.
  • Elevación del calcio en la sangre.
  • Disminución de glóbulos rojos, de glóbulos blancos o de plaquetas.
  • Muy poco probablemente, la muerte.

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