Obesidad en la Medicinapedia®

Obesidad

Obesidad y sobrepeso, ¿sabe usted diferenciarlos?
¿Sabe qué es y cómo se calcula el Índice de Masa Corporal?
El músculo y la grasa ¿cree usted que son igual de peligrosos para la salud?
¿Da igual dónde tenga usted la grasa?
¿Tiene usted tendencia a engordar y padecer de obesidad?
¿Por qué, comiendo lo mismo, cree usted que usted engorda más que otras personas?
Si sus padres son obesos ¿sabe usted si heredará la obesidad?

Seguro que alguna vez se ha hecho estas preguntas. ¡Pues en esta página de la Medicinapedia® lo sabrá todo acerca de la obesidad, de sus causas y de las cifras que necesita conocer para saber si su peso es saludable! ¡Comenzamos!…

¿Para qué quiere usted saber si tiene obesidad?

La obesidad es una de las epidemias del siglo XXI en los países desarrollados. “¿Me sobran kilos?” es una pregunta que seguro que usted se ha hecho alguna vez y que le ha llevado a querer adelgazar.

¿Quiere saber si le sobran kilos, si padece de obesidad? Antes de eso, ¿se ha parado usted a pensar para qué quiere saber si tiene usted algunos kilos de más?

Un primer motivo es completamente espurio: la estética. Ahora prima el canon estético que identifica la belleza con la delgadez. Este ideal está condicionado en gran medida por los gurús de la moda, que diseñan sus prendas para mujeres -y, cada vez más frecuentemente, varones-, con medidas imposibles y tallas inalcanzables que llevan a muchas personas a obsesionarse con adelgazar.

Pero hace años primaba el canon estético que identificaba la obesidad con la belleza (por ejemplo, las mujeres obesas de los cuadros de Rubens), porque estar delgado no era un acto voluntario, sino que implicaba ser pobre, con el estigma consiguiente. Nadie se planteaba adelgazar.

Dentro de unos años, dado que en la historia de la humanidad todo es cíclico, volverá el ideal estético de obesidad, no le quepa duda. Pero ahora estamos inmersos en la obsesión por adelgazar.

El motivo fundamental e importante que le debería llevar a hacerse -sea cual sea la época en la que viva y su canon estético- la pregunta acerca de si le sobran kilos, si padece usted de obesidad, debería ser la salud. La pregunta fundamental que ha de hacerse es: “¿Es sano mi peso?

Vamos a ver cómo puede usted saber si la cifra que le da la báscula es o no peligrosa para su salud y le pone dentro de la categoría de sobrepeso o de obesidad

Obesidad y salud: el peso saludable y el peso deseable

La cifra del peso ha de entenderse como uno de los parámetros que sirven para medir su estado de salud, y para determinar si padece usted o no de sobrepeso o de obesidad.

¿Existe el “peso saludable”? Pues sí, pero es un rango, no una cifra puntual. Depende de su edad, su sexo, su estatura y su complexión física (la complexión física se calcula dividiendo su estatura entre el perímetro de su muñeca).

Con todos sus parámetros concretos, se comparan sus valores con los de una tabla. Existen múltiples tablas que se calculan midiendo a muchos individuos y haciendo su distribución estadística. Los resultados de estas tablas son una guía que le orienta acerca de su estado de salud en base a sus cifras. Pero no son una verdad absoluta. No le incluyen en la categoría de sobrepeso o de obesidad de forma inmediata.

El principal peligro del parámetro “peso saludable” es que sólo se basa en la cantidad de kilos, en lo que usted pesa, no en la calidad de los mismos (esto lo veremos más adelante al hablar del Índice de Masa Corporal, con sus categorías de sobrepeso y obesidad, y del porcentaje de grasa).

Otro parámetro, éste más subjetivo -ya que está en la cabeza de cada persona- es el “peso deseable”. El peso deseable es la cifra de peso que tenemos idealizado (porque lo tuvimos alguna vez -“el peso de la mili”, “el peso que tenía en el instituto”-, o porque se nos ha metido en la cabeza) y que querríamos llegar a conseguir a toda costa.

Suele ser una cifra imposible de alcanzar, irrealizable. E insana, porque suele estar muy lejana a la realidad actual de nuestra cifra de peso.

A veces refleja la existencia de enfermedades reales: por ejemplo, en los trastornos de la conducta alimentaria (como la anorexia nerviosa), donde el “peso deseable” es mucho más bajo que el “peso saludable”. La persona quiere adelgazar a toda costa porque piensa que tiene obesidad y en realidad su peso es normal e incluso demasiado bajo para su estatura y complexión.

A veces refleja simplemente estupidez: su peso deseable es el peso en el que le cabe la ropa que ya tiene, y teme que si baja usted más kilos la ropa ya no le sirva. Por eso menciono la estupidez: la ropa se debe ajustar a usted, no usted a la ropa.

¿Hay mejores medidas, más objetivas, para saber si el peso que tiene usted es saludable o entra usted en las categorías de sobrepeso o de obesidad? ¡Las hay! ¡Vamos a verlas!…

Medidas objetivas para saber si su cifra de peso es saludable

Necesitamos medidas objetivas para intentar delimitar qué cifras de peso son más saludables (porque ya sabemos que la salud es lo importante, no la estética).

Vamos a ver tres:

  1. El Índice de Masa Corporal (I.M.C.).
  2. El porcentaje de grasa corporal.
  3. El perímetro abdominal.

Empecemos por la más extendida: el Índice de Masa Corporal, que marca las categorías de peso insuficiente, normopeso, sobrepeso y obesidad

A) El Índice de Masa Corporal (I.M.C.)

El Índice de Masa Corporal (al que normalmente nos referimos con las siglas I.M.C.) es un número que se ha buscado para clasificar a las personas en cuanto a su nivel de salud dependiendo de la relación entre lo que pesan y su estatura.

Su cálculo se lleva a cabo por medio de una sencilla fórmula: dividir su peso (en kilos) entre su altura al cuadrado (en metros).

Por ejemplo, si usted pesa 75 kilos y mide 1,75m tendrá un I.M.C. de 75 / (1,75 x 1,75) = 24,5 kg/m2.

Ya tenemos un número… pero ¿qué hacemos con él? ¿Qué significa que usted tenga un I.M.C. de 24,5 kg/m2? ¿Es bueno? ¿Es malo? ¿Es saludable? ¿Es obesidad?

Para interpretar esta cifra que arroja la aplicación de la fórmula del Índice de Masa Corporal se establece una clasificación:

  • Si su I.M.C. es menor de 18,5 kg/m2 está usted en la categoría de “peso insuficiente
  • Si su I.M.C. está entre 18,5 kg/m2 y 24,99 kg/m2 está usted en la categoría de “normopeso
  • Si su I.M.C. está entre 25 kg/m2 y 29,99 kg/m2 está usted en la categoría de “sobrepeso
  • Si su I.M.C. está por encima de 30 kg/m2 usted está en la categoría de “obesidad

Esta clasificación en base a la cifra de su Índice de Masa Corporal tiene implicaciones directas para su salud:

  • Si está usted en la categoría de “sobrepeso” tendrá usted una mayor probabilidad de enfermar como consecuencia de su peso, pero no se acortará su vida. Vivirá lo mismo, pero más enfermo.
  • Si está usted en la categoría de “obesidad” tendrá usted una mayor morbilidad y mayor mortalidad, es decir, vivirá menos años -se morirá antes de lo que le tocaba- y los vivirá más enfermo.

Pero este parámetro del Índice de Masa Corporal y las categorías en las que clasifica a las personas tiene muchos fallos, porque sólo utiliza la cifra de peso de una forma cuantitativa, no cualitativa. Importa el número de kilos que usted pesa, sin discriminar qué proporción entre los componentes de su cuerpo (grasa, músculo, agua) existe en ellos.

La realidad es que no todos los componentes de su peso son igual de peligrosos para su salud. La masa magra, entendida como el músculo, y la masa grasa, que comprende al tejido graso que tiene usted debajo de la piel, tienen distinto impacto en la probabilidad de enfermar. Veámoslo con un ejemplo numérico:

  • Persona 1: un culturista que pesa 100 kilos y mide 1,68 m. Su I.M.C. será de 100/(1,68×1,68) = 35,4 kg/m2 (está en la categoría de obesidad).
  • Persona 2: un hombre sedentario y con mucha grasa, que pesa los mismos 100 kilos y también mide 1,68m, siendo por tanto su I.M.C. también de 35,4 kg/m2 (también está en la categoría de obesidad).

Ambos tienen una cifra del Índice de Masa Corporal que les cataloga en la categoría de “obesidad”.

¿Diría usted que en el caso del culturista, que tiene poquísima grasa y es todo músculo, que se pasa 7 horas al día en el gimnasio y que está en plena forma, representa el mismo peligro para su salud pesar 100 kilos que en el caso del individuo sedentario que no hace ningún ejercicio y que tiene un panículo adiposo que flanea cada vez que se mueve? ¿Ambos tienen obesidad?

Está claro que no.

Por eso el I.M.C. no es suficiente para valorar el estado de salud en base al peso de la persona. Necesitamos discriminar los componentes corporales que determinan ese peso. Necesitamos otro indicador más fiable que nos proporcione esta información.

Veamos cuál es el indicador que sí distingue entre los diferentes componentes del peso…

B) El porcentaje de grasa corporal

Ya hemos visto que necesitamos separar lo que en nuestro cuerpo es músculo de lo que es grasa. Porque el músculo es un tejido necesario y bueno, al igual que la grasa, pero el exceso de músculo no es perjudicial mientras que el exceso de grasa sí que es malo para la salud.

Para eso tenemos un nuevo indicador: el porcentaje de grasa.

Se trata de saber cuánto de su cuerpo es grasa. Porque todos tenemos que tener ciertos kilos de grasa en el cuerpo (las mujeres más que los varones) pero a partir de cierta cantidad esa grasa ya no deberíamos tenerla.

La forma más extendida de calcular el porcentaje de grasa de una persona es con aparatos que usan la impedanciometría. Se basa en la distinta velocidad que tiene la electricidad cuando atraviesa el músculo (que es mayoritariamente agua y proteínas) respecto a cuando atraviesa la grasa (que no tiene nada de agua). Recuerde que el agua es muy buen conductor de la electricidad.

Agarrándonos al aparato de medición éste nos dará una cifra de porcentaje de grasa. Por ejemplo: “usted tiene un 31,23% de grasa”.

Vale. ¿Y ahora qué? Esa cifra ¿es buena o es mala?

Para saberlo hemos de volver al recurso de compararla con las categorías de clasificación del porcentaje de grasa. Ya le he dicho que las cifras de grasa en mujeres y en varones son distintas. Por eso se usan clasificaciones distintas.

  • En mujeres los valores normales de porcentaje de grasa están entre el 20% y el 30%, teniendo sobrepeso si esta cifra está entre el 31% y el 33% y pasando a la categoría de obesidad si su porcentaje de grasa es mayor del 33%.
  • En varones los valores normales de porcentaje de grasa están entre el 12% y el 20%, teniendo sobrepeso si esta cifra está entre el 21% y el 25% y pasando a la categoría de obesidad si su porcentaje de grasa es mayor del 25%.

Así que ya tenemos dos cifras que en colaboración ya nos dan una mejor imagen de cómo estamos: el Índice de Masa Corporal y el porcentaje de grasa.

En el ejemplo del culturista, a igual I.M.C. el culturista tendrá una cifra muy pequeña de porcentaje de grasa, lo que le hará estar en la categoría de “normal”, mientras que la persona sedentaria y con un gran panículo adiposo tendrá un porcentaje de grasa muy elevado que le confirmará en la categoría de “obesidad”.

Hemos mejorado, pero aún podemos afinar más.

Le planteo un problema bastante frecuente: un varón de 50 años con I.M.C. normal y una cifra de porcentaje de grasa normal al que le da un infarto. ¿Por qué? Pues porque tiene mucha barriga. Su porcentaje de grasa es normal, pero la tiene casi toda en la barriga.

Para estos casos tenemos otro indicador útil que discrimina aún mas la salubridad de su peso, su grasa y la distribución de la misma: el perímetro abdominal, el perímetro de su barriga. ¡Vamos a saber más cosas acerca de esta medida!…

C) El perímetro abdominal

Ya hemos visto que el uso combinado del Índice de Masa Corporal y el porcentaje de grasa nos da una idea más fiel de si una persona está en un peso saludable o tiene sobrepeso u obesidad.

Pero también hemos descubierto que incluso con ambas medidas se nos puede escapar un parámetro muy importante para la salud cardiovascular y metabólica: el lugar donde tenemos la grasa.

Porque es mucho más peligrosa la grasa de la obesidad cuando está en la barriga que cuando se distribuye homogéneamente por todo el panículo adiposo que tenemos debajo de la piel.

¿A qué se debe esto?

A que la grasa subcutánea, la del panículo adiposo, es un simple almacén de energía, con pocos vasos sanguíneos en su interior, mientras que la grasa que preferentemente se sitúa en el abdomen envuelve a las vísceras abdominales y a los grandes vasos sanguíneos que tenemos en esta zona.

Cuando tenemos mucha grasa en la barriga, la piel de la misma no se estira lo suficiente, con lo que el aumento de grasa empuja y comprime a las vísceras y a los vasos sanguíneos abdominales. Por eso aumenta la presión de la sangre dentro de dichos vasos, lo que obliga al corazón a hacer un mayor esfuerzo para que la sangre pase por ellos.

Debido a esto, de dos personas que padezcan obesidad en base a sus Índices de Masa Corporales y a sus porcentajes de grasa, aquella que tenga la grasa localizada en la barriga tendrá un mayor peligro para su salud que la persona con la grasa repartida por el panículo adiposo.

¿Cómo podemos analizar numéricamente esta grasa abdominal y valorar así el riesgo cardiovascular y metabólico de las personas con obesidad? Con una medida muy sencilla: el perímetro abdominal.

Como la forma del cuerpo del varón y de la mujer son distintos, y sus estaturas medias también, las cifras de perímetro abdominal saludable y peligroso varían entre los dos sexos.

  • En varones un perímetro abdominal superior a 94 centímetros marca el inicio del aumento del riesgo, y si este perímetro es superior a 102 centímetros el riesgo cardiovascular y metabólico es ya muy elevado.
  • En mujeres un perímetro abdominal superior a 80 centímetros marca el inicio del aumento del riesgo, y si este perímetro es superior a 90 centímetros el riesgo cardiovascular y metabólico es ya muy elevado.

Así que ya sabe: para hacerse una idea de si su peso es saludable o por el contrario tiene usted sobrepeso u obesidad y su salud cardiovascular y metabólica corre peligro, necesita usted valorar tres cifras:

  1. el Índice de Masa Corporal,
  2. el porcentaje de grasa
  3. y el perímetro de su barriga.

Ya hemos visto las cifras con las que valorar nuestra impresión de si nos sobran kilos o no. Vamos a ver a continuación por qué engordamos…

El exceso de comida como causa de obesidad

A la pregunta de “¿por qué engordo?”, que es la misma que la de “¿por qué tengo obesidad?” siempre hay una respuesta que se le ocurre a todo el mundo: “probablemente, porque como demasiado”.

Siendo esto cierto, habría que afinar un poco más. Porque en los alimentos que usted come hay muchos macronutrientes. Estos macronutrientes son sus fuentes de energía -unos más que otros- y cuando los come usted en exceso, el exceso de energía que ha ingerido se almacena en forma de grasa.

La pregunta que le estará viniendo a la cabeza a raíz de lo que le he comentado seguramente será:

“¿Engorda lo mismo comer muchos hidratos de carbono, o muchas proteínas, o muchas grasas?”

A igualdad de cantidad en el exceso, no, porque la grasa tiene más del doble de calorías por cada gramo (9) que las proteínas o los hidratos de carbono (ambos, 4). Por lo tanto excedernos en 100 gramos de grasa todos los días engorda más del doble que excedernos 100 gramos de proteínas o de hidratos de carbono.

Otra idea errónea muy extendida es que comer grasa es lo que le hace engordar.

El razonamiento que subyace a este error es que al ser la grasa que tiene usted en el panículo adiposo el elemento que le hará tener sobrepeso u obesidad, parece que necesita comer esa misma grasa para almacenarla cuando engorda.

Esto no es cierto. Cualquier exceso de macronutrientes (grasa, hidratos de carbono y proteínas) tendrá como consecuencia que acumule usted grasa en el cuerpo.

Esto se debe a que podemos convertir los hidratos de carbono y las proteínas en grasa. ¿Siempre? No. Sólo cuando hay exceso de ellos.

¿Cómo se transforman los excesos de cada tipo de nutrientes en la grasa que le hace tener sobrepeso u obesidad? Vamos a verlo, uno por uno…

Exceso de hidratos de carbono en la dieta y obesidad

Si lo que está usted comiendo en exceso son hidratos de carbono, su cuerpo tiene dos mecanismos para transformar esos hidratos de carbono excesivos en grasa, y almacenar esta grasa en el panículo adiposo.

  • Mecanismo 1: cuando come usted muchos hidratos de carbono aumentará la cifra de glucosa en su sangre. Esa glucosa excesiva sufre la transformación en grasa en su hígado. Y esas grasas producidas en el hígado irán a su sitio de almacén: los adipocitos del panículo adiposo.
  • Mecanismo 2: cuando come usted muchos hidratos de carbono aumentará la cifra de glucosa en su sangre. En vez de irse al hígado, esta glucosa entrará en adipocito como glucosa. Pero como el adipocito de su panículo adiposo está especializado en el almacenamiento de grasa, se produce la transformación de esta glucosa excesiva en grasa dentro del propio adipocito.

Exceso de grasa en la dieta y obesidad

También el exceso de grasa en su dieta acabará en forma de grasa en el panículo adiposo, haciéndole engordar y, si es muy continuado, metiéndole en la categoría de obesidad.

El mecanismo es muy sencillo: come usted mucha grasa, con lo que habrá mucha grasa en la sangre y esa grasa entrará directamente al adipocito del panículo adiposo y se almacenará allí.

Exceso de proteínas en la dieta y obesidad

No solo el exceso de hidratos de carbono y el exceso de grasa le harán engordar y tener sobrepeso y/o obesidad. El exceso de proteínas también hará que coja usted peso de más.

El mecanismo también es sencillo, aunque no tanto como el del exceso de grasa. El exceso de proteínas pasa a la sangre como aminoácidos, éstos van al hígado que detecta que son demasiados y los transforma metabólicamente en grasas. A partir de ahí sólo tienen que viajar hasta el panículo adiposo y almacenarse dentro de los adipocitos.

¿Sólo el exceso de hidratos de carbon, de proteínas y de grasa le puede hacer engordar?

No. Otro no-nutriente que algunas personas consumen en exceso también puede almacenarse en forma de grasa y ponerle en riesgo de padecer obesidad: el alcohol.

¡Vamos a ver cómo lo hace!…

Exceso de alcohol y obesidad

Cuando usted consume alcohol está consumiendo “calorías vacías”. ¿Por qué son “vacías”? Porque son calorías, de hecho son 7 Kcal. por cada gramo de alcohol que usted consume. Pero, a diferencia de las calorías de los alimentos, estas calorías del alcohol no le nutren, no le alimentan.

Cuando bebe usted alcohol en exceso, además de poner en riesgo su salud, está introduciendo en su cuerpo un exceso calórico que su metabolismo, que es muy ahorrador, convierte en almacén de energía. ¿Cómo lo hace?

El alcohol que entra en la sangre se va a su hígado. Parte de este alcohol se inactiva y se expulsa, pero otra parte se transforma en grasa. Y ya sabemos qué pasa con esta grasa: se va por la sangre hasta los adipocitos del cuerpo, con especial afinidad por la grasa de la barriga, y se almacena allí.

Así que ya ve: excesos de hidratos de carbono, de proteínas, de grasas… y de alcohol le pueden conducir, de cabeza, a la obesidad.

Visto todo esto, ¿la única causa de que usted engorde es que come mucha cantidad de comida, o puede haber otros motivos?

Esto es interesante, porque hay gente que comiendo mucho puede adelgazar, y otros que comiendo muy poco engordan.

La causa es algo que no hemos tenido en cuenta hasta ahora: el gasto de energía debido a la actividad física que usted lleve a cabo. ¡Vamos a ver qué efecto tiene el ejercicio en el proceso de engordar!…

La falta de ejercicio como causa de obesidad

Engordar implica un desequilibrio entre la energía que incorporamos con los alimentos y la que gastamos. Para tener obesidad ha de mantener usted este desequilibrio energético durante mucho tiempo.

Para evitar que el exceso de ingesta de calorías le lleve de cabeza a esa obesidad que le hace vivir más enfermo y menos años tendrá usted que disminuir la cantidad de alimentos que come, o habrá de empezar a gastar más energía.

El gasto de energía del cuerpo, simplemente por estar vivos, es un parámetro sobre el que no podemos actuar.

Pero nos queda una parte importante de este gasto de calorías: la actividad física que lleva usted a cabo en el día. Sobre ésta sí que puede actuar. Y debe hacerlo, si quiere evitar el exceso de peso.

La falta de ejercicio durante un tiempo prolongado le conduce poco a poco al sobrepeso y a la obesidad. Y lo hace por medio de dos mecanismos:

  • Mecanismo 1: si hace usted poco ejercicio gastará muy pocas calorías durante el día, con lo que a poco que coma nuestro balance energético será excesivo y gramo a gramo, engordará. Le doy un ejemplo: dos gemelos que comen lo mismo pero uno hace ejercicio y el otro no, engordarán de forma distinta: el primero no engordará y el segundo sí. Comiendo lo mismo.
  • Mecanismo 2: si no hace usted ejercicio, o hace muy poco, gradualmente perderá musculatura. La musculatura es vital para el gasto energético en reposo (las calorías que nuestro cuerpo gasta sin hacer nada, como el coche al ralentí). A igualdad de peso, la persona fofa consume en reposo menos calorías que la persona musculada, y por tanto sigue engordando, aunque coma lo mismo, que la persona que tiene mucho músculo.

Por eso es vital tener una vida activa. Evitar el sobrepeso y la obesidad cuando se hace ejercicio todos los días es mucho más fácil. Sólo tiene usted que evitar abusar de las cantidades de comida y así no engordará.

Estamos viendo que engordamos. Que almacenamos grasa. Pero, concretamente ¿cómo se almacena esta grasa? ¿Tenemos debajo de la piel grasa suelta, como un trozo de tocino, o está organizada de alguna manera?

Como no podía ser de otra forma, la grasa está organizada porque se acumula dentro de unas células especializadas en este fin: los adipocitos.

Los adipocitos reaccionan al exceso de calorías que comemos de varias formas. ¿Quiere saber cuáles? Siga conmigo…

El adipocito, protagonista de la obesidad

Los adipocitos, auténticos protagonistas del sobrepeso y la obesidad, son las células encargadas de almacenar la grasa. Son como pequeños globos que se llenan o se vacían de grasa según la disponibilidad o la necesidad de energía.

Estamos viendo que comer en exceso nos lleva a engordar. Y que engordar es tener mucha grasa. Grasa que se almacena en los adipocitos del panículo adiposo.

¿Qué cambios tienen lugar en los adipocitos cuando engordamos y que nos hacen caer en la obesidad?

Al principio nuestros adipocitos se llenan de grasa. Y se van hinchando cada vez más (proceso llamado “hipertrofia”), como un globo que llenamos cada vez más de aire.

Pero esta capacidad de hincharse de los adipocitos no es ilimitada. Si seguimos comiendo en exceso hay un momento que empiezan a formarse más adipocitos (fenómeno llamado “hiperplasia”), necesarios porque los que había ya no dan más de sí.

Ambos procesos son reversibles. El aumento de número de adipocitos puede volverse atrás y disminuir. Y la cantidad de grasa que acumulan los adipocitos también puede disminuir, si cuando tenemos obesidad nos ponemos a adelgazar.

Pero estas vueltas atrás tienen distintas velocidades.

Cuando empieza usted a adelgazar sus adipocitos mantienen su número, pero se van vaciando de grasa. Por eso es más fácil volver a coger el peso cuando acaba de estar gordo: tiene usted todos los adipocitos, que han aumentado de número, ávidos de ser rellenados de nuevo de grasa.

Para salir de la obesidad se necesita estar mucho tiempo perdiendo peso. Y hay que seguir manteniendo esta pérdida para que los nuevos adipocitos, los que se generaron porque estaba usted comiendo mucho, se mueran y desaparezcan, disminuyendo su número. Por eso, una vez que lleva usted bastante tiempo en el peso saludable después de haber adelgazado, podrá volver a engordar, por supuesto, pero no será tan rápido como si lo hace nada más terminar la dieta.

Este es uno de los factores para que podamos engordar cuando comemos demasiado, y de que lo hagamos de distinta manera según el tiempo transcurrido desde nuestro último engorde.

Pero hay un factor más importante en el que mucha gente no repara (y otros lo hacen de manera errónea) a la hora de explicar por qué engordamos: la herencia de nuestros padres.

¡Veamos si podemos o no heredar la obesidad!…

¿Se hereda la obesidad?

Seguro que ha oído alguna vez la frase de “engordas mucho porque tus padres son gordos”. O se ha disculpado por su sobrepeso o su obesidad con la frase de “como lo mismo que otra persona y yo engordo más”.

¿Hay algo de cierto en estas afirmaciones?

Pues sí. Y tiene que ver con la herencia de la obesidad.

Pero que nadie se engañe. La obesidad no es como otras enfermedades genéticas que heredamos sin que podamos hacer nada por evitarlo. Para que tener sobrepeso u obesidad hemos siempre de comer de más.

La genética, los genes que hereda usted de sus padres, como mucho tiene responsabilidad sobre 1/3 de los kilos que le sobran, pero nada más. El resto es todo mérito suyo: darle mucho al diente y/o hacer muy poco ejercicio.

¿Qué es concretamente lo que heredamos?

¿Heredamos los kilos de grasa? Imposible, porque si fuera así no podríamos salir del canal del parto de nuestra madre porque al nacer ya pesaríamos 100 kilos.

Lo que heredamos es una mayor eficacia a la hora de absorber los nutrientes que vienen en los alimentos que comemos. A una misma ración de comida le sacamos más el jugo que otras personas.

Por eso, comiendo lo mismo, hay personas que engordan más y otras que engordan menos. Es típico el caso de dos hijos de padre con obesidad y madre delgada que, comiendo lo mismo, uno de ellos engorda (siempre se le dirá que “ha salido al padre”) y el otro no (a ese se le dirá que “ha salido a su madre”). Pues la razón es su distinta eficacia, heredada, para sacar los nutrientes de los alimentos y absorberlos en vez de que se pierdan por el inodoro.

Resumamos todo lo que hemos visto hasta ahora acerca de la obesidad…

Resumiendo…

  • Para saber si nuestro peso es saludable o tenemos sobrepeso u obesidad no nos sirve únicamente lo que nos dice la báscula. Tenemos otras cifras y otros indicadores que nos pueden servir: el Índice de Masa Corporal (I.M.C.), el porcentaje de grasa y el perímetro abdominal.
  • Para engordar y estar en sobrepeso u obesidad hay algo imprescindible: comer demasiado. “Demasiado” quiere decir mucha cantidad, o incluso poca cantidad si no hacemos nada de actividad física en el día.
  • La grasa que acumulamos está dentro de los adipocitos, que pueden crecer en tamaño o en número cuando comemos de más durante un periodo largo de tiempo, llegando a la obesidad. Si adelgazamos este número de adipocitos y su tamaño disminuirán.
  • Y además del exceso de comida, la herencia de nuestros padres hace que seamos más eficaces a la hora de sacar los nutrientes de los alimentos y absorberlos, con lo que comiendo lo mismo que otras personas puede que tengamos obesidad y ellas no.

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