Shock anafiláctico - Todo lo que necesita saber

Shock Anafiláctico

Mucha gente no sabe qué es el shock anafiláctico. Pero seguro que alguna vez han visto en alguna película o en la televisión el caso típico de la persona que tiene alergia a algún alimento, por ejemplo a los cacahuetes, y que los toma sin darse cuenta y se empieza a quedar sin respiración y se le ponen los labios azules. Eso es porque le está dando un shock anafiláctico.

¡Vamos a ver qué pasa dentro del cuerpo cuando nos ocurre esta emergencia de salud y cómo hemos de actuar ante ella!…

¿Qué es un shock anafiláctico?

El shock anafiláctico es un fracaso de la circulación sanguínea que se establece como resultado de una reacción alérgica y que conduce a la parada cardiorrespiratoria. Si no se maneja adecuadamente puede producir la muerte.

El shock anafiláctico es algo serio, porque como resultado del mismo, si no se maneja adecuadamente, usted se puede morir.

¿A quién le puede dar un shock anafiláctico?

Principalmente a las personas que tienen alguna alergia, la conozcan o no. Porque no saber que se tienen alergias no le librará de tener un shock anafiláctico como primera manifestación de una alergia que desconocía padecer.

¿Cómo se desarrolla un shock anafiláctico?

Para ver el mecanismo del shock anafiláctico vamos a usar un tipo concreto de alergia: la alergia al veneno de avispa, aunque podríamos escoger cualquier otra (medicamentos, alimentos, etc.).

Para desarrollar cualquier tipo de alergia que derive en un shock anafiláctico se suelen necesitar dos pasos:

Paso 1: la sensibilización

Un día va usted por el campo tan feliz y de pronto le pica en la mano una avispa. Con este picotazo la avispa habrá introducido veneno en su cuerpo. Ese veneno es una sustancia química extraña a usted, que usted no conocía hasta que la avispa le picó.

Este veneno se introduce por el aguijón en la dermis, en su piel, donde hay múltiples vasos sanguíneos que llevan la comida y el oxígeno para todas las células de este órgano de recubrimiento del cuerpo.

Desde la dermis, parte del veneno entrará a través de esos vasos sanguíneos en su sangre. Cuando los linfocitos, unas células de sus defensas, descubren la sustancia química del veneno se dan cuenta de que no es propia del cuerpo y reaccionan.

Los linfocitos avisarán a sus amigas, las células plasmáticas, que se encargarán de producir anticuerpos del tipo inmunoglobulina E, para que se unan a las sustancias extrañas. Esta unión se lleva a cabo por una zona específica del veneno a la que las inmunoglobulinas se enganchan como una llave a la cerradura.

Marcando este veneno se procederá a su eliminación del cuerpo sin que cause ninguna anomalía en el cuerpo.

Pero, como resultado de este picotazo de la avispa (que no es necesariamente el primero que haya sufrido usted en su vida, ya que puede haberle picado una avispa muchas veces y sus linfocitos y sus células plasmáticas nunca habían reaccionado hasta ahora), su cuerpo ha quedado sensibilizado.

Esto se traduce en dos fenómenos:

  1. Sus células plasmáticas ya tienen en su biblioteca la información para producir rápidamente anticuerpos IgE contra ese veneno (si vuelve usted a entrar en contacto con él),
  2. En su sangre habrá también cantidades de estas inmunoglobulinas de tipo E, específicas frente a dicho veneno.

Usted ha quedado sensibilizado frente al veneno de avispa. No le pasa nada por ello, más allá de las molestias locales en la zona de la picadura que se curan en unos días.

Paso 2: el primer contacto después de la sensibilización

Una vez usted ha quedado sensibilizado, el siguiente contacto con el veneno de la avispa (recuerde, hemos escogido el picotazo de la avispa como ejemplo, pero el mismo mecanismo se aplica a cualquier tipo de alergia, como las medicamentosas o a alimentos)- ya podrá desencadenar un shock anafiláctico que puede poner en peligro su vida.

El nuevo picotazo de la avispa vuelve a introducir el veneno en su dermis, y de ahí vuelve a pasar a su sangre. La diferencia es que esta vez ya tiene en la sangre inmunoglobulinas de tipo E específicas para ese veneno, y sus células plasmáticas ya tienen en su biblioteca la información necesaria para producir a destajo más IgE.

Un nuevo tipo de células, los mastocitos, serán la diana de esas inmunoglobulinas E que han captado el veneno reconociendo parte de su estructura química. Y estos mastocitos son los que desencadenarán la cascada de fenómenos que producirán el shock anafiláctico.

Los mastocitos están llenos de una sustancia química, la histamina, que, al ser vertida a la sangre, desencadenará una reacción inflamatoria generalizada en todo el cuerpo.

Directamente la histamina es la encargada de producir picor en la piel, fenómeno típico de la urticaria y del shock anafiláctico. Pero esto no es lo peligroso para la vida.

El peligro está en la inflamación generalizada, que va a producir vasodilatación e hinchazón de los tejidos por la salida de agua de la circulación sanguínea. En distintos órganos del cuerpo tendrá esta inflamación distintas consecuencias:

  • En la laringe la hinchazón de sus paredes condicionará que cada vez pase peor el aire que respiramos, con lo que empezaremos a ventilar con dificultad y a sentir sensación de ahogo.
  • En los bronquios también se produce la hinchazón de su pared. Estos tubos que conducen el aire hasta los alveolos, que es donde realmente se realiza el intercambio de gases, cada vez estarán más cerrados. La sensación de ahogo se incrementa.
  • El corazón también empezará a tener dificultades, puesto que mucha sangre está en los vasos sanguíneos que han aumentado de calibre, con lo que al corazón llega menos sangre y, aunque se pone a latir más rápidamente, empieza a fracasar en su trabajo de mover con agilidad esta sangre para que llegue a todo el cuerpo.

Con estos tres sitios sufriendo las consecuencias de esa inflamación generalizada tendremos el acontecimiento vital en el shock anafiláctico: la parada cardiorrespiratoria. Dejamos de respirar (laringe y bronquios hinchados) y el corazón deja de latir (ya no tiene fuerza para ello al tener la frecuencia muy aumentada y llenarse con poca sangre).

Para evitar esta parada cardiorrespiratoria y la muerte hemos de reaccionar con agilidad ante la aparición de un shock anafiláctico. ¿Cómo lo hacemos? Se lo cuento…

¿Cómo hay que reaccionar ante un shock anafiláctico?

Es importante que usted sea consciente de que la atención a la persona que está padeciendo un shock anafiláctico tiene dos escenarios:

  1. El que se presenta antes de que lleguen las asistencias médicas
  2. El que tiene lugar con las asistencias médicas ya responsabilizándose de la atención a la persona que está entrando en shock.

Atención previa a la llegada de las asistencias

Antes de que llegue el personal sanitario a poder atender a la persona que está sufriendo un shock anafiláctico es importante distinguir dos escenarios posibles:

  1. la persona sabe que es alérgica y tiene a mano un auto-inyector de adrenalina
  2. o la persona alérgica no tiene disponible ese medicamento, porque no lo lleva o porque no sabía que era alérgica.

Si hay inyector de adrenalina hay que usarlo, liberando el mecanismo de seguridad y apretándolo contra el muslo para que se introduzca en el cuerpo la adrenalina.

¿Qué función tiene esta adrenalina?

La adrenalina mejora el funcionamiento del corazón, impidiendo que entre en insuficiencia y que por lo tanto se acabe parando. También consigue deshinchar la laringe y abrir los bronquios, con lo que empezaremos a respirar mejor, alejándonos de la parada respiratoria.

Pero esta adrenalina, que en las películas vemos cómo hace revivir de forma milagrosa a las personas que se han desvanecido por un shock anafiláctico, no tiene una duración de acción infinita. No podemos auto-administrarnos la dosis del inyector e irnos tranquilamente a nuestra casa como si no hubiera pasado nada.

Hay que ir al hospital. En la ambulancia o por nuestros medios, pero una vez que hemos tenido una reacción alérgica que ha terminado en la aparición del shock anafiláctico necesitamos una atención médica de mayor duración.

Por supuesto, si no hay disponible ningún inyector de adrenalina cerca, la persona con shock anafiláctico se va a desmayar y entrar en parada cardiorrespiratoria. Por eso habrá que practicarle la reanimación cardiopulmonar básica hasta que lleguen las asistencias sanitarias, que sin duda empezarán administrándole la adrenalina que necesita.

Atención hospitalaria

En el hospital nos vigilarán y si es necesario nos administrarán más adrenalina, para evitar esas paradas respiratoria y cardiaca.

Pero recordemos que estamos llenos de la histamina que han liberado los mastocitos, y eso nos tiene inflamados en todo el cuerpo.

Por eso en el hospital nos administrarán los mejores antiinflamatorios: los corticoides, y también nos darán una medicación que inactive la histamina de los mastocitos: los antihistamínicos.

  • Con los corticoides se yugulará la reacción inflamatoria, deshinchando definitivamente nuestros bronquios y nuestra laringe.
  • Con los antihistamínicos también se combatirá la inflamación y el picor que nos ha desencadenado la histamina de los mastocitos.

Una vez pasado el peligro, nos darán de alta y nos iremos a nuestra casa, donde tendremos que tener la guardia alta para que no nos vuelva a pasar el fenómeno alérgico que termina en el shock anafiláctico, y donde nos tendremos que hacer con otro auto-inyector de adrenalina por si nos vuelve a picar otra avispa (o nos volvemos a exponer a la causa concreta de nuestra alergia).

Prevención del shock anafiláctico

Para prevenir la aparición de un shock anafiláctico hay que conocer nuestras alergias, y si tenemos alguna (medicamentosas, alimentarias, a veneno de himenópteros…) hemos de tener siempre cerca el auto-inyector de adrenalina, para poder usarlo si es necesario.

Si no sabemos que somos alérgicos, es importante que avisemos lo más pronto posible a las asistencias y que tratemos de localizar adrenalina en donde podamos. Nos puede salvar la vida.

4 comentarios sobre “Shock Anafiláctico”

  1. Hola: Si te ha picado una avispa ¿,quedas sensibilizado para siempre y por tanto estás expuesto a un shock anafiláctico?. ¿O por el contrario no siempre se sensibiliza una persona en esa circunstancia?., Gracias “doctorín”

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